Qué tipo de harina comprar para cada tipo de receta

Qué tipo de harina comprar para cada tipo de receta

En el mercado podemos encontrar muchos tipos de harina.

De hecho, son tantas las que se comercializan actualmente que seguro que hay alguna que aún no conoces bien. En este artículo hablaremos no solo de qué aspectos debes tener en cuenta a la hora de comprar harina, sino también de sus propiedades, los tipos de harina que hay en el mercado y en qué recetas de cocina se pueden utilizar.

¿Qué es la harina?

La harina es el resultado de moler el grano del cereal, del fruto seco, del pseudocereal o de la legumbre. Para su elaboración se utilizan, a día de hoy, máquinas eléctricas. Sin embargo, la harina es un alimento que en la antigüedad se obtenía moliendo los granos con piedras de molino o ruedas de acero.

 

Se trata de un ingrediente básico en la elaboración de bizcochos o en la repostería en general ya que les aporta a nuestras elaboraciones volumen y textura, sobre todo la harina de trigo. Esto se produce gracias a la capacidad de absorción de elementos líquidos que tiene la harina de trigo. Por otra parte, la harina también se utiliza en elaboraciones saladas como salsas, rebozados o fritos.

Clasificación de la harina según la fuerza

La clasificación de los tipos de harina es muy amplia ya que depende de los tipos de cereales o legumbres que existan. No obstante, en España y en occidente en general, la más utilizada es la harina de trigo o la harina integral de trigo. En Europa, la clasificación más común se guía por la cantidad de gluten o proteínas que tiene la harina:

  • Harina Extra Fuertes: son las más ricas en proteína del gluten – en torno al 13%- que es el combustible básico de la levadura. Debido a su composición, el comprar harina de trigo de fuerza es ideal para elaboraciones que contengan una gran cantidad de azúcar, grasas o lípidos ya que tiene una alta capacidad de absorción.
  • Harina Fuertes: también tienen un alto contenido en proteína aunque un poco menor que la harina anterior – entre un 10% y 12%-. La harina de trigo de fuerza es la más utilizada para producir panes.
  • Harina Débiles: es la que menos proteína del gluten tiene – un 8% o 9%- por lo que es perfecta para hacer masas con poca grasa o que necesiten mucho amasado. Este es el caso de las galletas, magdalenas o bizcochos. De hecho, a este tipo de harina se la conoce como harina de pastelería o repostería.

5 tipos de harina

En el apartado anterior hemos visto los tipos de harina dependiendo de la fuerza pero otro factor importante a la hora de comprar harina integral en tu supermercado como el de Condisline, es saber su denominación y propiedades. Como hemos indicado, la harina de trigo es la más consumida en occidente, sin embargo, ¿sabes cuáles son las recetas idóneas para este tipo de harina? Vamos a verlo a continuación.

1.       Harina de trigo: se puede utilizar tanto para recetas dulces como saladas. El trigo contiene minerales como el magnesio, calcio, zinc o el potasio así como fibra e hidratos de carbono entre otros nutrientes. Este aporte nutricional es más alto en las harinas de trigo integrales que en las que han sido más refinadas. Algunas de las recetas idóneas para este tipo de harina son las rosquillas, bizcochos, la coca o tartas.

2.       Harina de maíz: la más común de encontrar en el supermercado es la harina de fécula de maíz también conocida como maicena. Esta modalidad se usa para hacer pan, repostería o para espesar salsas. Otro tipo es la que se elabora a partir del maíz precocido o secado muy utilizada en Sudamérica con el nombre de harina PAN. Se trata del ingrediente principal de las arepas aunque también es muy buena para hacer empanadas.

 

3.       Harina de espelta: tiene menos proteína del gluten que la harina de trigo lo que la hace más digerible. La espelta es un cereal muy parecido al trigo aunque tiene mayor resistencia natural y contiene más porcentaje de hidratos de carbono, fibra y minerales. Debido a su bajo contenido en gluten se utiliza poco en repostería ya que la masa apenas sube. Es mejor usarla para elaborar panes compactos o tipos de pasta.

 

4.       Harina de garbanzo: se usa mucho en la zona de Andalucía ya que es uno de los ingredientes principales de las ‘tortillitas’ de camarones. En cambio, el verdadero origen de la harina de garbanzo es de Turquía y de la zona norte de Siria. Desde el punto de vista nutricional la harina de garbanzo constituye un alimento muy rico, sobre todo por su aporte en vitaminas del grupo B así como de la A, C y E. Además, no contiene gluten por lo que es ideal para una dieta celíaca. Algunas de las recetas basadas en la harina de garbanzo son tortillas veganas, rebozados y empanadas así como pakoras -preparación hindú de verduras rebozadas-.

 

5.       Harina de arroz: al igual que ocurre con la harina integral de trigo con el arroz también se puede conseguir una harina integral o blanca. No tiene suficiente proteína por lo que se utiliza bastante en los productos para celíacos. Tiene mucha cantidad de almidón y poco sabor, lo que la hace perfecta para espesar salsas. También se usa para enharinar los pescaos antes de freír o para preparar los mochi japoneses.

Receta de bizcocho de harina integral de trigo con frutos secos

Para elaborar esta receta tendrás que preparar:

 

  • 220 gramos de harina integral de trigo
  • 1 sobre de levadura
  • Ralladura de 1 limón
  • 4 huevos
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 100 ml de leche
  • 6 nueces picadas
  • 2 tazas de azúcar moreno
  • 5 dátiles picados
  • 50 gramos de pistachos

Si ya has ido al supermercado como el de Condisline a comprar harina de trigo integral y el resto de ingredientes ahora solo te queda seguir los pasos para su elaboración. Lo primero que hay que hacer es echar en un bol la levadura, la harina integral y la ralladura de limón. Se mezcla todo y se agregan los dátiles, pistachos pelados y las nueces picadas. En otro recipiente bate con una batidora eléctrica los 4 huevos con la azúcar morena. Cuando se mezcle bien, añade poco a poco el aceite y termina vertiendo la leche a la mezcla.

Cuando tengas las dos elaboraciones en los cuencos, junta las masas con una cuchara de madera hasta que se integre todo. Colócala en un molde e introdúcelo en el horno a 180 grados durante 30 o 40 minutos. Al finalizar, deja que se temple y desmolda el bizcocho.

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